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Fruto del amor entre Ángel Serafín Lozano Ruiz y Rosita Elena Ruiz Flores, el 3 de octubre de 1947 nació Carlos Alberto Lozano Ruiz, quien vio su primera luz en Quiroga.

Lozano Ruiz creció en medio del ambiente estricto que a él y a sus hermanos les impusieron sus progenitores. Aquella férrea disciplina le sirvió para asimilar el respeto, la humildad, la honestidad y perseverancia que le transmitieron sus ascendientes.

La educación primaria la realizó en Quiroga, la secundaria en Cuenca, Antonio Ante y Otavalo, graduándose de bachiller en Ciencias Sociales.

Fue un excelente deportista. Se destacó en fútbol y atletismo, creó el Club Deportivo Quiroga y representó a Imbabura en competencias 15K como la Quito Últimas Noticias, en las que dejó en alto el nombre de la provincia.

En 1967, bajo la consigna de continuar su educación universitaria, se mudó a Quito; trabajaba para pagar sus estudios en la Universidad Central del Ecuador, donde consiguió la licenciatura en Psicología Educativa y Orientación Vocacional. En 1970 contrajo matrimonio con Elizabeth Vaca, con quien formó una hermosa familia.

Gracias a su buen desenvolvimiento en la compañía Ómnibus BB Transportes SA, en 1987 viajó a Estados Unidos para representar a la marca en el Seminario Latinoamericano de Diseño, Evaluación e Implementación de la Rama Automotriz.

En las empresas en las que trabajó demostró iniciativa, responsabilidad y disciplina; en Ómnibus BB tuvo la oportunidad de ayudar a muchas familias de Quiroga, otorgándoles empleo en dicha compañía automotriz. Estas acciones permitieron el crecimiento económico de la parroquia.

Otras actividades que son recordadas por sus coterráneos son las que hizo junto a empleados de Ómnibus BB Transportes SA, con quienes recaudó fondos para la remodelación y recubrimiento en pan de oro del altar mayor de la iglesia de Quiroga, convirtiéndola en uno de los templos más hermosos de Imbabura.

También ocupó la presidencia de SOLV Auto Industrias SA del Ecuador y fundó la empresa Paisege con el cargo de gerente propietario.

Lamentablemente, su abnegación al trabajo le pasó factura, su salud se quebrantó y su vida se apagó el 31 de enero de 2022. Los restos de Carlos Lozano reposan en el Camposanto Monteolivo de Quito.

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