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El 15 de noviembre de 1941, día que nació Vicente Rodrigo Vinueza Vaca, nació un docente de vocación. Hijo de Reinaldo Vinueza y Rosa Vaca, sus primeras bocanadas de aire las tomó en el barrio La Victoria de Quiroga.

Su caminó se unió con el de Elba Vaca Echeverría, con quien contrajo nupcias y gestó cinco hijos: Freddy, Mireya, Fabián, Marcela y Sandra.

Los estudios primarios los efectuó en la Escuela Andrés Avelino de la Torre y los secundarios en el Colegio Otavalo.

Para seguir su vocación ingresó en el Instituto Alfredo Pérez Guerrero de San Pablo, Otavalo, donde obtuvo el título de profesor, profesión en la que invirtió los mejores años de su vida. Siempre se sintió contento al compartir sus conocimientos con la niñez cotacacheña e imbabureña.

Vinueza Vaca fue director en las siguientes instituciones:

  • Escuela unidocente de Piava San Pedro -Sagrario– en Cotacachi.
  • Escuela unidocente de Tollointag –García Moreno- zona de Intag, en Cotacachi.
  • Escuela Ciudad de Ibarra en Ibarra.
  • Escuela Eloy Proaño de Quiroga.

Su amor a la docencia lo llevó a cumplir gestiones a nivel local y provincial, y le permitieron mejorar la infraestructura y equipamiento educativo de distintas localidades. Jamás cambió su prioridad: la niñez, a la que sirvió de generación en generación, mientras estuvo activo.

Vicente Rodrigo combinaba la docencia con la música, pasatiempo que se convirtió en su pasión, tocaba la guitara y cantaba. Aprendió a tocar por cuenta propia, sin clases ni tutoría. Con esfuerzo y dedicación fue mejorando en este arte que lo llevó a integrar las agrupaciones musicales Llacta Pura, Trío Estelar y Rondalla Sentimental.

Otro de sus pasatiempos fue el fútbol, participó en varios equipos de la parroquia, pero se identificó más con Los Semiveteranos, uno de los más tradicionales de la localidad.

La frase «Un buen maestro nunca se olvida y sus enseñanzas duran la vida entera», describe a la perfección a Vinueza Vaca, quien murió en Quito el 22 de marzo de 2012.

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